Piel con rojeces

Rojeces

Las rojeces del rostro, son el ejemplo de las pieles sensibles, estas pieles se caracterizan por una reactividad exacerbada de la piel y los vasos cutáneos.

Consejo de nuestro médico

Preguntas / respuestas
  • • La piel deshidratada está apagada y carece de brillo.
    • Es rugosa, áspera al tacto y presenta estrías de deshidratación.
    • Es una piel frágil que carece de flexibilidad

  • Puede haber 2 motivos:

    • La falta de agua con menos del 10% de agua en la capa más superficial de la piel (estrato córneo).
    • Alteración de la función barrera.

  • Además de las enfermedades cutáneas, las dos principales causas de la piel seca pueden ser externas o internas:

    Las causas externas: 

    Climáticas: viento, frío, exceso de sol, falta de humedad en la atmósfera (climatización, calefacción) 
    Químicas: higiene con demasiado detergente, tratamientos médicos tópicos, cosméticos inadecuados. 
    Mecánicas: Afeitado y depilación.

  • Sí, entre otras cosas:

    • No se puede rehidratar la capa superficial de la epidermis bebiendo agua o humedeciendo la piel únicamente.
    • Los lípidos (grasas) también son indispensables para fijar el agua.

  • í, es una de las causas de la piel seca.

    • La exposición al sol es una agresión (quemadura) ante la cual la epidermis reacciona produciendo más pigmentación (el bronceado) y volviéndose más gruesa.
    • La sequedad observada es transitoria debido a la mayor pérdida de agua.

  • Sí. Algunas aguas domésticas contienen una gran cantidad de calcio:

    • Son las que se conocen como «duras».
    • Pueden aumentar el efecto desecante de los productos de higiene.
    • Se puede suavizar el agua mediante unos dispositivos especiales o mediante la compensación de esta dureza con productos sobregrasos.

  • • El objetivo es nutrir e hidratar la piel, reduciendo la agresión y la irritación.
    • Durante el aseo, evitar los jabones y darle prioridad a los dermopanes o geles sobregrasos, enriquecidos con productos protectores e hidratantes.
    • En cuanto al cuidado, las cremas emolientes hidratan y nutren la piel, pero también garantizan una buena cohesión de la epidermis, esencial para la función de barrera protectora.
    • Es importante aplicarse cuidados emolientes periódicamente, idealmente, a diario.

Rojeces

Las pieles sensibles suelen reaccionar rápida y excesivamente a los cambios de temperatura, al frío, al viento, a los productos de higiene y/o de aseo irritantes, a los productos inadecuados...
Las rojeces son más o menos intermitentes pero siempre desagradables y molestas. No hacen excepciones con ningún tipo de piel, lo mismo atacan a las pieles secas que las grasas o mixtas.



Es una cuestión de grado

 

Las rojeces intermitentes también llamadas “flushes” son una reacción vasodilatadora aguda, que puede ser debida:

- Situaciones poco importantes o a veces un poco estresantes, por ejemplo una pregunta complicada a un estudiante, una conversación afectiva, conmovedora, o conflictiva.
- Un cambio de temperatura también puede afectar también a nivel del rostro.
- Una alimentación muy caliente, bebidas alcohólicas o a ciertos alimentos (especias, mostaza).
- Casi nunca se debe a una enfermedad sistémica. Consulte a su médico, si él lo cree conveniente le efectuará un examen adecuado.


Las rojeces intermitentes que se convierten en permanentes: eritrosis.

Durante un flush, los vasos sanguíneos del rostro se dilatan rápidamente, recuperándose poco después, sin embargo con el transcurso del tiempo plazo estas rojeces pueden convertirse en permanentes a nivel de las mejillas, es lo que llamamos eritrosis.



La Eritrosis cuando se acentúa: cuperosis.

Algunos capilares están más dilatados apreciándose fácilmente. Estas pequeñas venitas rojas (telangiectasias para vuestro médico) constituyen lo que vulgarmente llamamos la cuperosis.




Aparición de granos: la rosácea.

Denominada también acné rosácea, porque además de las rojeces aparecen unos granos que recuerdan el acné de los adolescentes. Aparecen granos blancos (pústulas) en el rostro que estropean nuestra apariencia.



 


Los cuidados:


Por suerte todos estos casos pueden ser tratados.
Para una mayor eficacia, vuestro médico, empezará por descartar las enfermedades de la piel que puedan provocar las rojeces, como la dermatitis atópica, la dermatitis seborreica, los eccemas de contacto y las dermatitis irritantes.

Posteriormente y según los casos, recetará:

  • Productos dermocosméticos para activar la circulación de los vasos sanguíneos del rostro, como el ruscus por ejemplo, de origen vegetal. Es necesario su uso prolongado para obtener buenos resultados.
  • Los antibióticos por vía oral como las tetraciclinas, son también utilizados.
  • Los tratamientos locales, el más común con metronidazol.
  • La electrocoagulación que permite coagular los capilares dilatados, y más recientemente los láseres vasculares, permiten tratamientos más profundos y reducen el riesgo de cicatrices.
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